miércoles, 18 de marzo de 2015

Como diría Morgan Freeman...





Hace tiempo que quiero escribir con frecuencia en un blog y nunca me arranco. Creo que tengo que ir desentumeciendo los dedos para volver a escribir con la velocidad que brotan las ideas.

Veo con preocupación la situación actual. Y supongo que muchos me dirían "¿Y quién no?" Pero es que veo con mayor preocupación la situación futura. Y creo que eso no lo comparten muchos. Sobre todo porque la sensación generalizada es que todo va a ir a mejor. Llevan razón quienes eso afirman. Pero no del todo.

Viene un ciclo económico mejor. De eso no hay duda. Se han saneado ya los agujeros de la banca -sobre todo de las cajas de ahorros- y ahora el crédito y la actividad económica van en dirección ascendente.

Pero estos años de crisis han servido para afianzar dos dogmas. Uno, que el Estado debe siempre velar por el bienestar de los ciudadanos, y ser el garante del mismo. Otro, que la organización del Estado desde el 78 no se puede cambiar.

En una película que me encanta, Cadena Perpetua, Morgan Freeman afirma que ya no puede salir de la cárcel, porque está "institucionalizado". Ya nada puede cambiar porque los años del presidio han aniquilado cualquier esperanza, cualquier ideal o afán de mejora y superación.

En España ahora mismo estamos institucionalizados. No podemos salir de esta parálisis y no podemos enfocar las cosas de una manera distinta. Esto enlaza con la visión que tienen todos los partidos del arco parlamentario. Todos han asumido una socialdemocracia que nos ha llevado a una parálisis social. Todos piensan que el Estado es el que mejor garantiza el bienestar de los ciudadanos.

Por suerte, hay elecciones a la vuelta de la esquina. Y hay partidos que piensan distinto, aunque aún cuenten con poca relevancia social. Me refiero a partidos con un ideario liberal, antes representados por el PP, pero ahora en abandono.

Si alguien piensa que la políticas liberales del PP entre 1996 y 2004 llevaron a un apogeo económico a España, está en lo cierto. Todos critican al Gobierno de Aznar la burbuja inmobiliaria. Pero nadie se da cuenta de que achacar al Gobierno la falta de previsión y análisis de las promotoras inmobiliarias y de los bancos es un recurso fácil y falaz. Porque no hay más que mirar la pirámide de población para hacer previsiones inmobiliarias... y en esto España es fácil de interpretar, sobre todo viendo el final del baby boom en 1975.

Pero volviendo al tema del liberalismo, traigo ahora a colación el asunto de Grecia. Su deuda alcanza el 180% del PIB, y ahora quieren renegociarla. Como si no se hubieran gastado ese dinero. Como si no fueran culpables del despilfarro. Pero lo curioso es que la receta que proponen para renegociar y para enderezar el rumbo es... ¡más despilfarro! Más socialdemocracia, más gasto público, más garantías, más Estado de Bienestar...

Como diría Astérix, "están locos estos romanos". En este caso, griegos... Pero apagar el fuego con más leña me parece de locos. La solución, a mi entender, es una rebaja del gasto público. Sobre todo, del más ineficiente. Ahí metemos las subvenciones a partidos y sindicatos, que no producen nada. Las ayudas a fundaciones, instituciones y organizaciones que hacen muchos estudios, pero tampoco producen nada. Las ayudas sin justificación, las subvenciones a amiguetes, las adjudicaciones sin ton ni son...

En fin, que se puede recortar mucho sin tocar lo esencial: la sanidad, la educación, el desempleo o la seguridad ciudadana. En definitiva, que el Estado garantice la igualdad de oportunidades, pero sin ser un pesebre donde todos chupan del dinero ajeno.

Además, hay una reforma que nos convendría mucho a todos, y es la reforma del modelo de Estado. Aquí enlazo con la segunda cuestión en la que estamos institucionalizados. Hay 17 comunidades autónomas que se han convertido en los nuevos pesebres donde chupar del dinero de los sufridos contribuyentes. Hay una Justicia que está al servicio del poder político, porque el Ejecutivo y el Legislativo -los partidos políticos- se reparten los puestos en el Judicial, que deja así de ser el garante del Estado para ser el garante de los partidos.

Conviene que el Gobierno, y quien gobierne después de noviembre, sean conscientes que España puede tomar el camino de Grecia si sigue endeudándose de la misma manera. Estamos en el 100% de deuda sobre el PIB -algo inaudito desde el desastre de 1898- y Grecia en el 180%. En 2008 estábamos en el 35%, así que no crean que hablo de futuros imposibles.

Si ustedes creen que la política socialdemócrata de todos los partidos del arco parlamentario es la solución, nos veremos en este foro de debate en unos años y discutiremos con los datos en la mano. Si creen que hace falta una política liberal -inexistente en el actual hemiciclo español- es de los que, como yo, pensamos que esta situación aún se puede arreglar. Y negando a Morgan Freeman, diremos que aún no estamos institucionalizados.